La Guerra De José Vigoa: Un Breve Discurso Sobre el Método Eco-extremista

Via Maldición Eco-extremista

Lo más notable que el eco-extremismo ha emprendido durante el año pasado, es su mayor claridad en la organización. Aunque su manera de atacar siempre ha sido pequeña, dispersa y reservada; y aunque siempre ha renunciado al discurso revolucionario o a la discusión de un “movimiento”, sólo una ruptura rotunda podría dejar claro que el ethos del eco-extremismo es diferente al de los anarquistas y otros terroristas radicales. A comparación del activista, el eco-extremista busca emular al criminal. En lugar del Partido, el nihilista individualista construye una “sociedad secreta” (a menudo secreta incluso entre sí). En lugar de un movimiento, los que llevan a cabo la defensa extrema de la Naturaleza Salvaje defienden una mafia. Si el surgimiento del eco-extremismo señala el cruce del puente para salir de la Tierra del Progreso y la Ilustración, la nueva etapa de la gestión del salvajismo está prendiendo fuego a ese puente y viéndolo arder.

Por supuesto, hay razones teóricas para ello. Para llevar a cabo acciones eco-extremistas, los propios actores requieren de una mayor autonomía y anonimato, al igual que los delincuentes. El liberal, el izquierdista, el anarquista y el anarco-primitivista abogan por acciones que otros puedan emular y proclamar como el Crucificado en el Evangelio: “Vayan y hagan lo mismo”. Quieren “producir en masa” un curso de acción y comportamientos desarrollados para adaptarse a todas las situaciones y contingencias posibles. Todo es “código abierto” y para que todos lo vean. Esto responde a su necesidad del ethos democrático, su Fe en el Pueblo, su Dogma de la Bondad Fundamental de la Naturaleza Humana. Incluso los más comprensivos lectores híper-civilizados se detienen en la literatura eco-extremista y preguntan: “¿Pero qué debo HACER? ¿Cómo puedo aplicar esto a MI PROPIA VIDA?, etc.,” Si usted tiene que preguntar, entonces no hay respuesta en su caso.

El eco-extremista es un oportunista. Él es un individualista. No molde eco-extremista como hay un molde comunista o anarquista o primitivista. Cada uno es diferente, al igual que cada crimen es diferente. El activista moderno busca limitar el caos y la contingencia: el eco-extremista cuenta con él, incluso prospera en ello. Las masas de activistas híper-civilizados, desde los pacifistas hasta el Bloque Negro, buscan moverse como una columna napoleónica de tropas, con disciplina, con objetivo común y con una fuerza que confronta al Estado en una situación de “poder dual”. Estos son tan fuertes como su eslabón más débil. La acción eco-extremista es la guerra de guerrillas en el sentido pleno del término: no sólo en la práctica, sino también en el propósito. El eco-extremista, al igual que el criminal, lucha sólo por sí mismo, por su propio beneficio, y con los que luchan de manera similar si es que está lejos; aquellos que eluden sus acciones y buscan emularlas en sus propias circunstancias.

Es por eso que el eco-extremismo es “piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan con la palabra” (1 Pedro 2: 8). Incluso aquellos que simpatizan, esos porristas izquierdistas que quieren ser un poco más militantes y piensan que unas pocas palabras en apoyo de los ITS aumentan su credibilidad como “post-izquierdistas”, no entienden este primer principio eco-extremista. El eco-extremismo no se trata de unas pocas palabras militantes que estimulan la conversación, o una forma ligeramente más violenta del pesimismo pasivo que permea en los círculos intelectuales progresistas, si es que son honestos. El eco-extremismo es una complicidad conspirativa, una afinidad violenta y una simpatía que lleva a la ilegalidad. El eco-extremismo no es otro ídolo ideológico que uno tiene en el altar junto con el anarquismo insurreccional, el anarco-primitivismo, el eco-anarquismo, el nihilismo pasivo, etc. El eco-extremismo es el rompimiento de ídolos, incluso el ídolo de la “auto-realización” y “autonomía” dentro de la podrida civilización tecno-industrial. Es el celo santo del fanático frente a las blasfemias contra la Naturaleza Salvaje, el deseo codicioso de violencia contra la víctima híper- civilizada y la singular paciencia necesaria para atacar al enemigo en el momento oportuno. Cualquier similitud con las ideologías que le precedieron es superficial, en el mejor de los casos.

Para ir más lejos, tomaremos algunas lecciones de la vida de un guerrillero / criminal moderno, uno que había llegado a opiniones similares sobre la legitimidad de la actividad criminal en una sociedad corrupta. Hablamos aquí de José Vigoa, ex-Spetsnaz (NdT1), posible oficial de inteligencia cubano, traficante de drogas y ladrón de casinos que fue terror en las calles de Las Vegas durante los años 1999 y 2000. Durante ese tiempo, él y su pequeña banda robaron algunos de los casinos más grandes de Las Vegas, incluyendo la MGM y el Bellagio. Vigoa también mató a dos guardias de camión blindado que intentaban jugar al héroe durante un robo. No vamos a detenernos en los detalles biográficos de Vigoa aquí, sino citaremos pasajes del fascinante relato de John Huddy, “Storming Las Vegas: How a Cuban-Born, Soviet-Trained Commando Took Down the Strip to the Tune of Five World-Class Hotels, Three Armored Cars and Millions of Dollars”, y comente sobre ello como le sea apropiado. Con esto buscamos aprender de las reglas del compromiso y arrojar luz sobre cómo el ataque individualista sucederá a partir de ahora en el futuro. El futuro, tanto como se puede hablar de él, pertenece al individualista, al caos y a la a-moralidad.

“No es que José Vigoa piense bien de la determinación de los guardias del Brink, ya que estropearon lo que podría haber sido su robo de jubilación. ¡Estúpidos héroes, mierda! Piensa Vigoa mientras dispara fuego pesado contra los dos guardias y se retira al Rodeo que espera. Vigoa se sorprende de que los hombres del Brink mal pagados, luchen. Si no fuera por la línea de fuego que vino hacia él y el gringo loco que le disparó por encima del baúl, Vigoa les diría a los guardias en sus rostros lo absurdos que son: yo no estoy tratando de quitarte tu dinero, o faltarte al respeto, o robar algo de tu familia. Quiero tomar el dinero de los dueños gordos del casino, del cerdo que tiene millones y millones y explota a sus empleados con salarios del cacahuate.” (16)

“Intrépido, Vigoa realiza una reunión posterior a la misión y anuncia una nueva política: “La próxima vez nosotros disparamos primero y no hacemos preguntas a nadie. No pregunté a los guardias por sus malditos relojes. Todo el mundo quiere ser un héroe en este país”. Vigoa escribe más tarde en su diario: “En mi mundo, tú eres el cazador o el cazado. Las Vegas lo hace, Vigoa lo toma.” (22)

La apertura del libro describe un robusto robo de vehículos blindados en el Desert Inn Hotel de Las Vegas, cuando Vigoa y su equipo abrieron fuego demasiado pronto para que los guardias entregaran el dinero, permitiéndoles así devolver los disparos y defenderse. Esto sería un tema en la juerga del crimen de Vigoa: que los pobres guardias que tenían todo que perder y nada que ganar, con las balas de regreso defendían el dinero de sus jefes de todos modos. Tal vez aquí vemos que los “híper-civilizados”, lejos de ser inocentes o explotados, sostienen un sistema injusto por algún sentido de orgullo o hábito. La civilización no suprime los instintos animales, sino que los aprovecha para sus propios fines, en este caso, para defender el concepto de propiedad privada y el “trabajo bien hecho” del trabajador honesto. ¿Podría haber más pruebas de que los híper-civilizados nunca se pongan en contra del sistema tecno-industrial? (16)

“Los robos y las tácticas de pequeñas unidades utilizadas por la pandilla, le recordaron a la policía su propio entrenamiento. Los veteranos de marina y del ejército reconocen las tácticas de guerra de guerrillas de las Fuerzas Especiales. El agente especial Brett W. Shields del FBI se da cuenta de que la pandilla usaba las doctrinas clásicas de los comandos: (1) inserción clandestina, (2) combate breve y violento, (3) huida rápida, y (4) retirada rápida y engañosa. Los policías se dan cuenta de que están en contra de un criminal organizado tan colorido y letal como cualquier matón de la vieja escuela, pero que posee una excepcional inteligencia en el campo de batalla, potencia moderna de fuego y sofisticadas tácticas de pequeñas unidades.” (25)

Esta “militarización” de la actividad delictiva es un tema común en nuestros días, como veremos más adelante.

“Lo que Vigoa llamaba el Demonio Fiero estaba agitándolo ahora; pronto estaría despierto. Vigoa podía sentir su fuerza bruta y el calor acumulando fuerza en todo su cuerpo. Una vez que había temido al sentimiento, pensó que era lo que lo había atraído a una vida de crimen y brutalidad, pero Vigoa lo sabía mejor ahora. El Demonio Fiero era su escudo y salvación, la fuerza primitiva que lo mantenía vivo.”

“Estaba despierto y cada vez más fuerte, y pronto sería libre de hacer su trabajo.” (104)

Este pasaje refiere a un episodio temprano en la carrera de Vigoa, pero como muchos individualistas y salvajes antes, Vigoa también tenía un espíritu de guía en combate. Para ser más de lo que uno puede hacer como un simple animal mortal, y para atacar, a menudo se necesita la inspiración de un espíritu, de un demonio, como en la creencia griega antigua. No es de extrañar entonces que Vigoa creyera en esto, y por lo cual un anarquista o izquierdista se burlaran de eso, ya que el poder de estos proviene del pueblo según sus creencias humanistas. Aquellos que aspiran a acciones inhumanas deben tener ayuda inhumana.

Muchos traficantes también eran adictos y usaban sus ganancias para apoyar su hábito, pero Vigoa no. Su abstinencia no era moral, sino de vida y muerte. “Tienes que mantener el cerebro claro”, advirtió a sus aliados. “Tienes que estar alerta en todo momento, incluso cuando estás durmiendo o haciendo el amor o con tu familia. Tienes que ver más lejos que otros hombres y en cada esquina. Tienes que ver en los corazones de los hombres. Tienes que leer los ojos de tu enemigo y saber que están a punto de atacar, o algún día intentarán matarte.” (106)

Vigoa enseña sobriedad y vigilancia por la misma razón que hacen los eco-extremistas: no por moral sino por un fin individualista. El fin del eco-extremista es el ataque, y los enemigos están en todas partes. La sobriedad y la vigilancia siempre son necesarias. Algunos dirán que esto equivale al ascetismo: que tal vida es un abrazo innecesario en las dificultades para algún tipo de final moral inverso. Nada más lejos de la verdad. El hombre híper-civilizado espera ser defendido por su tecnología, sus edificios y su moralidad. Incluso el más a-moral de los egoistas híper-civilizados se basa en la civilización y sus pompas por su “amoralidad”. La condición real del hombre sin civilización es la de la vigilancia constante: en la selva, en el bosque, en la llanura y en los mares. Estamos tan separados de nuestros sentidos y de una vida de compromiso con las cosas salvajes, que creemos que una vida de vigilancia y sobriedad es una vida de privación. La alternativa, sin embargo, es la vida del animal del zoológico: no estamos bajo ninguna amenaza física porque vivimos en jaulas. Por lo menos, el eco-extremista resiste la vida en la jaula, aunque sólo sea para atacar y volver a pelear otro día. La alternativa es tratar de encontrar la libertad en la jaula, lo cual es un absurdo.

“De alguna manera, el acto de desaparición de Pedro fue algo bueno”, dice Vigoa más tarde. “Nos pusieron a prueba. Después de que Pedro fue expulsado del aparcacoches, no nos desmoronamos ni nos dejamos llevar por el pánico. Esta es la forma en que es en el combate real. Siempre hay sorpresas. Nunca nada va en la manera que se supone que tiene que ir, y el plan es solamente el primer paso. Siempre habrá un reflujo y flujo en la lucha. Es cómo reaccionas a las sorpresas que importan. Lo hicimos bien.” (146-147)

El contexto para esta reflexión es el robo de MGM que la banda de Vigoa llevó a cabo, y la lección aquí es obvia. Sigamos adelante.

“Aunque no sea el robo más lucrativo, el robo al Mandalay Bay será el modelo de la cuadrilla que persigue el asalto, sin resistencia, y exactamente según el plan. El actual robo de los dos guardias del Brink toma menos de un minuto, y la escapada aún menos tiempo. Para cuando llegan los policías, los pistoleros han desaparecido desde hace tiempo. Nadie está de acuerdo en qué dirección huyeron los sospechosos, las descripciones del vehículo de escape varían, algunos testigos describen a los bandidos como hombres negros y no hay evidencia balística ni huellas dactilares.” (186)

Este es un buen resumen de la táctica de la banda de Vigoa, que predominó en velocidad y en la precisión en la realización de robos y huidas.

“Al igual que un tiburón, Vigoa pensó que estaba animado por un impulso primordial, incluso la adicción fuera de su control. Tal vez sus robos no eran sobre el bien o el mal, el dinero, la venganza por las injusticias pasadas, o incluso por la familia. Eran sobre el poder, la violencia, el peligro y la emoción de la caza. Los tiburones hicieron lo que hicieron sin remordimiento, y lo mismo hizo Vigoa. La policía no podía comprender esto, pensó Vigoa. No tienen idea de quién o con qué están tratando.” (158)

Es extraño que todos los “anarquistas verdes”, a pesar de sus esfuerzos por la “re-salvajización” y por sus estudios antropológicos de pueblos primitivos, no puedan entender lo que un criminal común aprendió tan bien. Es decir, la violencia no era un medio para un fin en la vida “primitiva”, sino a menudo un fin en sí mismo: un modo de vida. La emoción de la cacería y de la incursión no es absorbida por el hippie re-salvajizado en nuestros días, sino por el criminal y el gamberro, con todas sus contradicciones y egoísmos.

“En total, tal vez la banda de Vigoa nunca podría funcionar con la precisión de los comandos Spetsnaz, pero se les podía enseñar a obedecer órdenes simples y ejecutar los planes bien dibujados de Vigoa. Más tarde escribió: “Una de mis habilidades especiales, en la guerra y en el crimen, era entrenar a mis hombres duramente simulando la misión una y otra vez, a veces veinte o treinta veces. No había lugar para el error. La policía y el ejército lo descubren todo el tiempo, incluso cuando entrenas bien habrá errores. En mi negocio, puedo cometer cinco robos exitosos, pero si cometo un pequeño error o permito que mis hombres se vuelvan descuidados e indisciplinados, todos moriremos o iremos a prisión con largas penas de condena.” (161)

Aquí comienza una parte crucial en el libro, donde Vigoa comienza a describir su metodología con más detalle. Aquí vemos que Vigoa, porque es un hombre de acción, no tiene ningún problema en ejercer la autoridad. Aunque los eco-extremistas tienden a ser individualistas, no tienen ningún problema con la autoridad, ya que es concebible que una situación pueda surgir donde un pequeño grupo se forma para llevar a cabo una acción particular. A diferencia del anarquista o del izquierdista, la organización no es una función de la ideología, sino de la eficacia en una situación apropiada en la que la velocidad y la precisión son de suma importancia. Por lo tanto, no hay ningún problema con la autoridad en el eco-extremismo.

Y ahora el equipo podía recitar las Reglas de Vigoa casi palabra por palabra:

“- No hablar durante un trabajo, excepto del “congela” a la víctima (ordenándole que arroje su arma). Silencio absoluto entre los miembros de la unidad.

-Plan A: Desarmar a los guardias. Plan B: Matarlos sin vacilación si se resisten.

-Vigoa, y solo Vigoa da las órdenes de cuando se retira al coche en la huida.

-El segundo vehículo de escape (técnicamente conocido como el primer coche escape) estará dentro de la distancia próxima del trabajo porque el conductor dentro del carro se ha enseñado a utilizarlo como ariete (NdT2), y podría dañar el primer coche en la escena del crimen.

-Un mínimo de tres coches necesarios por trabajo. Estos vehículos, además del primer coche de escape – aquel cuyo número de matrícula, todos los testigos lo escriben enseguida, hacen un total de cuatro coches por trabajo.

– La velocidad es esencial – un minuto y fuera. (Cuando Suárez comienza a protestar que tomará tanto tiempo sólo para recoger el botín, Vigoa lo interrumpe: “Éste no es el cine, chico, la gente tiene teléfonos celulares, llaman al 911, y los estúpidos [la policía] saldrán fuera de sus tiendas de donas por una pequeña acción.”)

– No se deben dejar en los lotes de los casinos coches que no estén dispuestos, porque la seguridad ha estado anotando los números de las placas. Utilice lotes de apartamentos.

– El caos es clave. (Vigoa dice a su banda: “¿Quién sabe lo que significa modus operandi?” Silencio. “Bueno, porque no tenemos uno. Hay que ser impredecibles. Esto es la Guerra. Se predecible y mueres”).

– No dejes nada atrás.

– Máscaras de esquí y ropa oscura. Siempre usa guantes. Dejar las máscaras puestas hasta llegar al tercer coche de huida.” (165 – 166)

En estas reglas, volvemos a ver el énfasis en la autoridad, la velocidad y la precisión. Pero también vemos un guiño al caos. Los eco-extremistas buscan ser el caos, o Naturaleza Salvaje en una sociedad domesticada y artificial. Tampoco tienen modus operandi. Ellos no quieren nada de la sociedad excepto atacarla, por lo que sus métodos no son tan diferentes de sus fines: atacan por el bien del ataque. Esto les permite ser impredecibles tal como Vigoa buscaba ser.

“No quiero matar a nadie en mis robos. No quería matar a los guardias del centro comercial. Pero después del Desert Inn, me di cuenta de que cada estadounidense tiene que ser un vaquero. Llamo a esto, el héroe de mierda. Tienes que ser John Wayne y Mel Gibson y Bruce Willis, y si haces cosas estúpidas, me obligas a hacer lo que hago, lo que no es estúpido en absoluto porque para sobrevivir voy a volar tu puto cerebro. Te enviaré en el tren al infierno por un capricho. Mi capricho (223)

Este pasaje describe lo que sucedió cuando Vigoa y su banda intentaron robar un auto blindado y tuvieron que matar a ambos guardias de seguridad porque decidieron luchar. Una vez más, los híper-civilizados defienden la civilización incluso cuando no está en sus los intereses materiales. Llámalos como quieras, pero no son los amigos del individualista, o de la Naturaleza Salvaje para la materia.

“Yo no estaba drogado o borracho, pero estaba seguro. Demasiado confiado. Era el estado de ánimo de la fiesta. Me sentí bien y suave, casi en trance. Me sentí invencible y fue entonces cuando bajé mi guardia. Al igual que los hoteles hicieron cuando los ricos blandos, abogados y contadores se hicieron cargo de los gangsters italianos difíciles.” (248 – 249)

Vigoa aquí describe cómo estar con la guardia baja lo llevó a su caída. Durante su robo del Bellagio, Vigoa llevaba el sombrero equivocado y fue identificado por las cámaras de seguridad, mostrando su rostro en todas las noticias. Esto también es una advertencia contra la doble vida: Vigoa era un hombre de familia y dejó que una fiesta familiar lo relajara demasiado y le hiciera perder el foco. En última instancia, por eso fue capturado: una parte de su doble vida contaminó al otro.

“El 3 de junio de 2002, estaba listo para salir, para huir de la cárcel del condado de Clark por la noche. Sería un regalo bueno y definitivo de mí para todos los agentes de la ley, por no hablar de la publicidad para el DA (NdT3) y algo para mantener ocupadas a la gente de las noticias. Pero sucedió algo inesperado y no planificado. Un amigo mío fue atrapado con vino hecho en la cárcel. La policía me preguntó si podían entrar en mi celda por un segundo porque alguien fue atrapado con vino, y la policía quería saber si tenía algo. Miraron a su alrededor y no encontraron nada. Había estado trabajando ese día en la ventana, haciendo mi último trabajo, pero no tenía las placas metálicas pegadas muy bien o disfrazadas, porque la búsqueda de celdas era tan repentina, y yo estaba tan cerca de revisar – y la nueva corrección oficial sin experiencia descubrió mi trabajo por accidente. Fue un disparo de suerte.” (335)

Después de que Vigoa fue capturado, uno de su equipo estaba preparado para testificar contra Vigoa a cambio de clemencia. Esta persona, sin embargo, terminó colgando en su celda bajo circunstancias misteriosas. A pesar de estar en aislamiento la mayor parte del día, Vigoa estaba tratando de salir a través de las barras de sus ventanas y escapar. Esto demuestra el espíritu indomable de Vigoa: incluso cuando estaba a punto de ser condenado a una vida en prisión, todavía encontraba la posibilidad de intentar escapar.

“El tono de nuestra primera y las subsiguientes entrevistas es práctico e incluso cordial. Pero cuando Vigoa compara el tiroteo del Ross y las trágicas muertes en la guerra, lo interrumpo. “Robar a la gente a punta de pistola no es guerra”, le digo. “Robar a la gente a punta de pistola para enriquecerse y luego dispararles cuando se resisten es asesinato.

El rostro de Vigoa se oscurece. Él me da una mirada dura, y nos miramos a los ojos. Hay una larga pausa, luego suspira. “Tienes razón, no es guerra”, dice Vigoa. “-Bueno, tal vez un poco como la guerra. En la guerra no sólo matamos a los soldados sino también a gente inocente. Pero a veces un hombre no tiene otra opción.” Vigoa todavía está atónito porque los guardias del Desert Inn y del Ross arriesgaron sus vidas por el dinero de otra persona.” (354 – 355)

Cuando es interrogado por el autor del libro, Vigoa se resiste a la moral híper-civilizada, y se niega a excluir al “inocente” en sus ataques indiscriminados. Una vez más, es muy revelador que él entienda lo que tantos “eruditos” no logran hacer: que los inocentes no son tan inocentes, y que la persona “haciendo su trabajo” son precisamente los que sostienen la civilización.

“José Vigoa es un ejemplo del criminal que más se teme en el futuro”, dijo el sheriff Bill Young. “En las fuerzas de seguridad estadounidenses sabemos exactamente cómo lidiar con el matón callejero, pero estamos muy por detrás con los extranjeros nacidos y entrenados, que son inteligentes y no cometen delitos porque son adictos o necesitan dinero para drogas. Estamos viendo más y más de estos tipos en Las Vegas, en particular en Oriente Medio, en los Estados bálticos y en América del Sur. Sus valores son muy diferentes de los nuestros, y el lado despiadado que muestran deja a muchos policías americanos aturdidos. Muchos de estos chicos tienen antecedentes militares y son sofisticados y bien leídos. Va a tomar un esfuerzo concertado de nuestra parte, tratar efectivamente con los José Vigoas del mundo”.

“La historia de José Manuel Vigoa Pérez, resulta ser la historia de nuestro tiempo.” (364)

Así termina el libro de John Huddy sobre un gran ladrón individualista que pasará el resto de su vida en una prisión de los Estados Unidos. A partir de este pasaje, está claro que José Vigoa fue un pionero: un presagio de las cosas por venir. Es mi creencia de que el eco-extremismo comparte muchas de las mismas características que el sheriff describe aquí: personas que son entrenadas (incluso si se auto-entrenan), indiscriminadamente violentas, bien leídas y comprometidas con la empresa criminal. A medida que la estructura de la sociedad continúa desentrañándose, la violencia y los que la cometen serán cada vez más atomizados, desorganizados (en el sentido institucional), y despiadados en sus métodos. Esto por lo tanto, no es una predicción sino la lectura de lo inevitable. “Las cosas se desmoronan; El centro no puede aguantar…”

El eco-extremista es aquel que se ha entregado al caos que amenaza la civilización tecno-industrial. Aprenderán de José Vigoa, de tribus primitivas, de compañeros terroristas, y de quienquiera que pueda ofrecer ejemplos sobre cómo llevar a cabo una guerra personal en defensa extrema de la Naturaleza Salvaje, aunque esta defensa sea meramente ojo por ojo, diente por un diente.

Fuente:

Huddy, John. Storming Las Vegas: How a Cuban-Born, Soviet-Trained Commando Took Down the Strip to the Tune of Five World-Class Hotels, Three Armored Cars, and Millions of Dollars. New York: Ballantine Books, 2008

(NdT) Notas de traductor:

*Fuerzas especiales rusas. Vigoa como soldado cubano se estrenó en la antigua URSS, bajo el adoctrinamiento de las fuerzas de elite.

**Utilizar un coche como “ariete”, es tomarlo como una arma para romper puertas y penetrar obstáculos en la huida.
District Attorney, el fiscal.

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JOSÉ VIGOA: DATOS BIOGRÁFICOS:

José Vigoa fue el mayor asaltante de Las Vegas. Nació el 24 de diciembre de 1959 en Caimito del Guayabla, Cuba. Y se crio bajo el régimen socialista implementado por Castro.

A los 13 años fue enviado a la URSS durante 6 años para recibir entrenamiento militar.

Terminado el entrenamiento Spetsnaz, encabezó un grupo armado de cubanos en Afganistán que combatieron contra los talibanes enfrentados con la Unión Soviética y sus aliados en esos años.

Terminados los enfrentamientos Vigoa regresa a Cuba, pero poco después decide salir del país y en 1980 llega a la ciudad estadounidense de Las Vegas.

Sin oportunidades laborales y al verse en plena crisis de inmigración que sacudía a los Estados Unidos, se vuelve traficante, pero en 1989 es atrapado en una operación especial de la DEA, y es acusado de tráfico de cocaína.

Pasa en la cárcel cumpliendo condena 7 años, y el 13 de diciembre 1996 sale bajo libertad condicional.

Vigoa fuera de la cárcel, sediento de venganza comienza a preparar un plan criminal elaborado que lo haría pasar a la historia, así, entrena a sus amigos en el hostil desierto de Nevada (Oscar Cisneros, Luis Suarez y Pedro Duran), empieza a juntar armas cortas y a vigilar lujosos casinos, costosos hoteles y carros blindados que transportaban efectivo de esos mismos negocios. Así, la espectacular carrera criminal de Vigoa da sus primeros pasos:

-20 de septiembre de 1998, Vigoa y sus hombres asaltan el casino MGM Grand, cruzan hacia la salida previamente vista en donde emboscan a dos guardias armados que llevaban bolsas llenas de dinero del mismo casino. Les quitan sus armas y se llevan 1 millón y medio de dólares en efectivo, más cheques.

El trabajo resulta limpio sin disparar ninguna bala, los ladrones huyen sin dejar pistas. La policía aún no sabe a lo que se enfrenta…

-Octubre de 1998: La banda de Vigoa se hace pasar por empleados y roban 11 vehículos de una tienda de autos de renta, estos al ser muy difíciles de rastrear sería utilizados para escapar en los asaltos que tenían pensados más adelante. Este hecho es el robo más grande de autos en Las Vegas.

-28 de junio de 1999: En una tarde soleada, el grupo liderado por Vigoa embosca a un par de guardias de un blindado que salía del casino Deset Inn. Los guardias se resisten al asalto y comienza una balacera en donde los guardias resultan heridos, en esta ocasión Vigoa y compañía se van sin un solo dólar, y aunque su huida es implacable, esta sería una lección que los marcaría.

-Agosto de 1999: El famoso y lujoso casino Mandalay Bay, es robado por un grupo de hombres armados, esta vez el botín sería de 100 mil dólares en efectivo, los responsables sería la banda de Vigoa que huyen sin dejar pistas a la policía.

-03 de marzo de 2000: Encapuchados emboscan un blindado que salía de una tienda de ropa en Henderson, los guardias se resisten al asalto y Vigoa con un fusil AK47 los asesina a sangre fría. La policía busca desesperadamente a los asaltantes y asesinos, pero no hay ninguna pista.

-22 de abril de 2000: Pistoleros roban a dos guardias de seguridad del lujoso hotel New York New York, se llevan miles de dólares, y como en todos los casos, no dejan ninguna pista concluyente para las investigaciones de la desmoralizada policía de Las Vegas.

-Junio 2000: En una operación que dura aproximadamente 1 minuto, tres hombres se dirigen a las cajas principales del famoso casino Bellagio y con pistola en mano se llevan todo el dinero que encuentran, Vigoa desde la barra dirige en asalto y da la orden para abandonar el lugar. El centro de operaciones en seguridad del casino capta todo el asalto en sus cámaras de seguridad, y alertan a los guardias que siguen al auto en donde huía la banda de Vigoa, este al percatarse de la presencia de los guardias, con un solo disparo al neumático de estos, los detiene y logran escapar.

El botín del Bellagio fue de 200 mil dólares en efectivo.

Es aquí donde comienza la caída de la banda de asaltantes más famosa de Las Vegas.

Después del espectacular asalto al Bellagio, los mismos dueños del casino proporcionan las imágenes de las cámaras de seguridad a la policía, los cuales las dan a todos los noticieros, así, se difunden imágenes de los rostros de los ladrones en todos los medios de la época; el oficial de libertad condicional de Vigoa lo reconoce y da información a la policía que rápidamente comienza la cacería.

-07 de junio 2000: Vigoa es ubicado saliendo de un centro comercial con su familia, y es seguido por la policía, al percatarse de la presencia policial, Vigoa acelera su auto y comienza una feroz persecución, el equipo SWAT le cierra el camino haciendo que Vigoa salga de su auto dejando a su familia en él, y huyendo a pie tratando de perder a sus inquisidores. Al verse acorralado Vigoa lucha a golpes con los policías que vienen a atraparlo, da pelea, pero el número lo supera, se necesitaron 4 agentes para someterlo y es arrestado.

Ya en la cárcel, los jueces piensan en mandar a la pena de muerte a Vigoa por el asesinato de los guardias del Henderson, y tras arrestar a su amigo Oscar Cisneros lo obligan a declarar contra Vigoa, pero este amanece ahorcado y el caso se hunde, el único testigo que declararía contra Vigoa está muerto, no se sabe si Cisneros decidió suicidarse antes que mandar a la muerte al jefe criminal de su misma banda, o hubo alguien que lo mató haciendo que el hecho pareciera un suicidio.

-03 de junio 2002: Vigoa trata de escapar de prisión, pero es descubierto por los guardias.

-16 de agosto 2002: Vigoa es juzgado y este se declara culpable de 43 cargos de delitos no graves y 3 cargos de delitos serios. Lo envían a cadena perpetua, en donde pasa sus días pensando la forma para escapar si la vida se lo permite…